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Hacemos cosas distintas que Corea y Japón y el resultado es muy diferente

DIARIOFARMA  |    02.04.2020 - 16:41

Artículo de opinión de José María López Alemany, director de Diariofarma.

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Uso de mascarillas de forma general, realizar muchos test y aislar los casos positivos y los sospechosos. Estas son las tres claves que explican el éxito en abordar el reto del covid-19 que han tenido muchos países orientales como Japón, Corea del Sur o Singapur. Una inversión, mucho más barata que la que estamos haciendo nosotros y mucho más efectiva tanto en términos sanitarios como económicos, que lo único que requería era de previsión y actuación rápida.

No obstante, en España y, en general en todos los países occidentales no se está actuando como en oriente y a la vista están los resultados.

No entiendo por qué no se ha promovido, sino todo lo contrario, el uso de mascarillas de forma generalizada e incluso obligatoria en toda la población.

Parece claro hoy en día que gran parte de la transmisión se ha producido a través de pacientes asintomáticos (hay estudios que cifran hasta el 80% de los contagios) y la vía de transmisión principal ha sido a través de las manos por contacto con superficies contaminadas y posterior contacto con la cara.

Desde el inicio de la pandemia se ha hecho hincapié en que sólo deben utilizar las mascarillas los profesionales sanitarios y, por otro lado, por los pacientes con síntomas de covid-19. Esta recomendación obvia por completo el papel que los pacientes asintomáticos han tenido en la transmisión de la enfermedad. Por eso, yo me pregunto…. ¿Ante una enfermedad que ha provocado medidas totalmente inusuales, que no es totalmente conocida, que amenaza con introducirnos en la mayor crisis económica de los últimos 80 años, no sería necesario considerar a TODOS los ciudadanos como potenciales enfermos asintomáticos?


Pero no, se ha hecho lo contrario. Se ha tratado de quitar de la cabeza a los usuarios que utilicen la mascarilla bajo el argumento de que podría ser perjudicial. Que podría aportar una falsa sensación de seguridad e incrementar el contagio al manipularla y transmitir los virus presentes en las manos a nariz, boca u ojos. Unos virus que habrían pasado a la mano desde objetos a los que habrían llegado las gotas de Flugge con virus. Pero…. si todos lleváramos máscaras, ¿no habría una probabilidad ínfima de que esas gotículas existieran y, por tanto, no habría virus en los objetos? Creo que esta es la clave que se ha estado obviando durante todo este tiempo.

Siempre se puede decir que los ciudadanos en nuestro país no están acostumbrados a usar las mascarillas y que muchos tendrían errores. ¿Cuántos son esos muchos? ¿Un 0,5%, un 1%, un 5%? Pues muy bien, tendríamos una reducción del 95% de presencia de gotas de Flugge en los objetos con lo que se reducirían un 95% esa posibilidad de transmisión. Además, con campañas de comunicación, educación y concienciación por tierra, mar y aire (Internet, radio y televisión), seguro que se convence a la gente a utilizar la mascarilla y a hacerlo correctamente. Por supuesto, que a los que, deliberadamente no quisieran utilizar las mascarillas, pues ya se sabe, multas ejemplares, igual que se está haciendo con los que se saltan el confinamiento.

La única razón por la que creo que en occidente no se han recomendado las mascarillas es por el déficit que hay de ese material y los problemas colaterales que se podrían haber causado. Pero creo que hubiera sido recomendable tratar de que todo el mundo utilizara si no mascarilla, cualquier barrera física que impidiera o redujera la emisión de gotas de Flugge, ya fuera con mascarillas o incluso con bufandas y pañuelos. Aunque no fuera útil al 100%, si evitamos que un porcentaje significativo de las gotas que se expelen al hablar lleguen a los objetos y a otras personas, ya habríamos ganado mucho en la transmisión a partir de los pacientes asintomáticos.

Hace unos días la revista Science entrevistó a George Gao, director general del Centro chino para el Control y Prevención de Enfermedades y una de las cuestiones que ponía encima de la mesa era la falta de utilización de mascarillas, algo que calificó con "un gran error". No es el único, ya empiezan a aparecer informes que van en la misma línea.

Junto con las mascarillas, seguiría siendo esencial promover la limpieza de manos y, para ello, debería disponerse de solución hidroalcohólica de manera rutinaria en todos los servicios público, los establecimientos en los que concurra mucha gente, los lugares de trabajo e incluso las vías públicas.

Test generalizados tanto de diagnóstico como de inmunización

Los test ha sido la otra gran herramienta que se ha puesto en marcha en los países asiáticos y ha demostrado ser otro elemento crucial para vencer al virus. Realizar test masivos para identificar precozmente a los contagiados y asilarlos, así como a su entorno, para evitar propagar la enfermedad es una cuestión clave.

Aquí, el Gobierno dice que se están utilizando mucho. Casi que somos de los países en los que más test se realizan. Pero las cifras que da el Gobierno sobre el número de test realizados nunca son un total, sino que se refieren a tests diarios: 10.000-15.000. Una cifra que se dio por primera vez  21 de marzo por primera vez la directora del Instituto de Salud Carlos -III, Raquel Yoti, con 25.000 casos positivos en todo el país, y que, según parece, sigue estando inamovible con cuatro veces más pacientes, tal y como explica el gobierno cuando indica el número de tests realizados. La última, ayer mismo el ministro de Sanidad, Salvador Illa.

Pero el empleo de test no debe servir solo para parar la transmisión. La utilización de test serológicos para detectar la inmunidad es también un aspecto vital para lo que tenemos que afrontar de aquí en adelante. Identificar tanto a los profesionales que se encuentran ya inmunizados, para que ellos sean la primera línea de batalla en las actividades con mayor riesgo de contagio es esencial para reducir riesgos en el resto de profesionales no inmunizados. Pero también es relevante para el resto de la sociedad, con el objetivo de que los ciudadanos ya inmunizados sean los que de manera inmediata se incorporen a la vida social y laboral. Eso es esencial para minimizar los efectos que el cierre económico puede tener.

Poner a circular a personas inmunizadas, además, fortalece la inmunidad de grupo y permite que cuando se empiece a abrir la mano del confinamiento se empiece diluyendo entre los inmunes a los susceptibles. Todo esto junto con la obtención de plasma con anticuerpos que pudiera ser utilizado terapéuticamente.

Campañas de comunicación

Otro aspecto que echo de menos en nuestro país es la utilización que se puede hacer de los medios de comunicación y, en general de todas las plataformas de la información para instruir a la población.

En España no se han hecho campañas de concienciación a todo el mundo sobre el coronavirus sus formas de propagación y los medios para prevenir el contagio. Campañas recurrentes y continuas, elaboradas por profesionales y explicadas de forma que los distintos grupos poblacionales y de edad puedan alcanzar a comprenderlas.

Las televisiones deberían haber estado retransmitiendo cada poco tiempo cuáles son las pautas de protección, las medidas higiénicas y, especialmente los porqués. Mucho se ha hablado de que es importante toser tapándote la boca con el codo, pero ¿se han explicado los motivos? Es decir, ¿se ha dicho que es para evitar trasladar a los objetos los posibles virus a través de las manos? No, o al menos no con la frecuencia necesaria.

¿Aprenderemos?

Según las cifras oficiales a día de hoy hay 110.000 casos confirmados. Eso supone el 0,23% de la población española. Si esa cifra fuera real, una vez que se levantaran las medidas de confinamiento, la pandemia volvería a brotar con la misma virulencia.

Afortunadamente sabemos que esas cifras no son reales ya que los casos se refieren a los confirmados, es decir a los que se ha realizado la PCR y ha salido positiva. Hay estimaciones que elevan hasta varios millones de personas las que podrían haber pasado ya la infección totalmente asintomáticos o con síntomas leves y sin haber requerido de ingreso hospitalario. Por eso es necesario realizar un estudio epidemiológico cuanto antes para ir conociendo la situación de inmunización general existente.

En cualquier caso, y dado que aún falta tiempo para que llegue la vacuna y, por tanto, es posible que, en unos pocos meses, con la llegada del otoño y el invierno pudiéramos vivir un resurgimiento, creo que sería necesario aprender de una vez por todas de lo pasado, y:

  • Prever con tiempo
  • Acopiar material sanitario, de protección, diagnóstico y tratamiento
  • Acopiar material sanitario para autoprotección de los ciudadanos
  • Diseñar campañas de comunicación efectivas que enseñen a los ciudadanos a protegerse y concienciarles de la necesidad pautas de higiene

Solo espero que, de resurgir la enfermedad en los próximos meses, aprendamos de quienes lo han hecho mejor y, simplemente, les copiemos, adaptando las medidas a nuestra realidad social. Espero que no tropecemos dos veces con la misma piedra.


José María López Alemany es director de Diariofarma.

 


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Comentarios

1 Comentario on "Hacemos cosas distintas que Corea y Japón y el resultado es muy diferente"

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Yoon
Yoon

Soy coreana, viviendo en Madrid, estoy totalmente de acuerdo. No entiendo nada porqué el Gobierno de España no abastece las mascarillas a los ciudadanos como está realizando en Corea. En Corea, se llava a cabo¨abastecimiento de mascarillas públicas¨en cada famacia. La gente visita a la famacia más cerca de casa, por su fecha de nacimiento y obtiene 2 mascarillas públicas, al máximo, con precio razonable(1 euro approx.) Como has dicho, ponerse bien mascarilla es lo más fundamental para evitar la propagación. Pero aquí en Madrid.... no se encuentra ni mascarilla..

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