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¿Qué mínimo que transparencia, información y colaboración?

DIARIOFARMA  |    17.05.2020 - 23:59

Artículo de opinión de José María López Alemany, director de Diariofarma.

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La epidemia del covid-19 ha hecho ya que muchos hayamos perdido a seres queridos y conocidos. Ha hecho que muchos hayamos visto empeorada o directamente destrozada la situación económica. Todos lo sufriremos a medio y largo plazo. El futuro hoy es mucho peor en todos los aspectos que el lo que cada uno de nosotros teníamos diseñado hace tres meses. Por eso, no creo que sea mucho pedir que el gobierno sea transparente en todas las medidas que tome, y más si estas van a tener un efecto futuro en la economía de las personas.

El desencuentro que han tenido la Comunidad de Madrid y el Ministerio de Sanidad a cuenta de la decisión de este último de no aceptar el paso a fase 1 de la región madrileña se solucionaba rápidamente con que las decisiones fueran lo más objetivas posible y que el Ministerio publicara los informes de todas las comunidades autónomas y se viera claramente que no ha habido ‘mano política’ en las decisiones y que todo se basa en cuestiones técnicas.

Fue el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el que aseguró que cada ciudadano podría ver por sus propios ojos la situación en la que se encontraba su comunidad autónoma de cara al proceso de desescalada. Pero la realidad es que ni siquiera los gobiernos de las propias comunidades autónomas saben si pasarán o no. Van a ciegas a un examen ante un profesor estricto que en vez de colaborar y ayudar a aprobar parece que se mantiene firme y no ayuda a que nadie, o casi nadie, pase el examen.

Y digo que el Ministerio parece un profesor inflexible porque en el informe de rechazo a la desescalada de Madrid, que es el único que hasta el momento hemos conocido, se vislumbran críticas poco constructivas a la información aportada por la región.

Más allá de la cuestión de los datos epidemiológicos, que no deberían tener discusión y deberían ser objetivos y estar claramente expuestos con anterioridad para conocer cuál es el nivel a superar en cada fase, creo que hay múltiples cuestiones que en el informe siguen quedando sin concretar. Todo ello genera falta de seguridad jurídica y, especialmente, falta de conocimiento acerca de si en ‘septiembre’ se aprobará…. Y lo que nos jugamos es mucho más que un suspenso.

En el informe de la directora general de Salud Pública, Pilar Aparicio, se pide en varios parámetros que se tiene que consolidar su puesta en marcha, pero en ningún momento se dice en qué consiste esa consolidación o cuando se considerará alcanzada. En otros apartados se indica que la información aportada por la Comunidad de Madrid no detalla suficientemente alguna cuestión. Creo que hay que diferenciar entre que algo no esté operativo, en cuyo caso no hay objeción, o que en el informe no se ha detallado. En esta última situación, y especialmente ante las repercusiones tan graves que conlleva pasar o no de fase, estos ‘errores materiales’ deberían poder subsanarse.

A este respecto, Aparicio asegura que “no se explican con detalle los mecanismos para garantizar la dotación de profesionales suficientes” y, en otro apartado de su informe, señala que en el sistema de vigilancia “no se detallan aspectos claves como los tiempos de disponibilidad de la información o cómo se integran las nuevas herramientas tecnológicas”. Es decir, no se pone en cuestión que existan o no esos mecanismos o para los profesionales o de vigilancia, sino que no se ha explicado bien. Desde mi punto de vista, el profesor, en este caso, el Ministerio, debe actuar al lado del alumno y su objetivo debe ser procurar que apruebe y, por tanto, que la evaluación sea de los equipamientos, procedimientos o mecanismos y no del informe que puede estar mejor o peor hecho, pero lo importante es lo otro.

Ya he perdido la cuenta de las veces que he pedido transparencia al Gobierno en toda esta cuestión. Creo que se habría ahorrado muchos de los problemas que hoy tiene. Y el principal es que lo que dice, de primeras, se pone en cuestión ya que han sido muchas las veces en las que la información de Sanidad no ha sido veraz, como en los test, al tiempo que ha dado espectaculares giros de 180 grados en su opinión en muchos ámbitos que para la mayoría de la gente resultaban claras, como el caso de las mascarillas.

Pero bueno, volviendo a como empezaba. Creo que con todo lo que hemos perdido y con todo lo que aún queda por perder, lo mínimo que nos merecemos es que el gobierno no engañe, sea transparente, publique todos los informes que tenga sobre todas las cuestiones que haya decidido y, por supuesto, que nos trate como a personas adultas.


José María López Alemany es director de Diariofarma.

 


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